4 ventajas de compartir habitación con un hermano

Seamos realistas. Las viviendas de hoy en día no dan para demasiadas cosas. Menos habitaciones y más pequeñas. De modo que, cuando no hay espacio, no lo hay y debemos adaptarnos a ello.

No obstante, y a pesar de las dificultades que en principio nos encontramos, pensemos en cómo puede enriquecer las relaciones entre hermanos (e incluso entre toda la familia), si ambos comparten la misma habitación. Porque compartiéndola aprenderán valores que quizás de otra manera, les costaría mucho más adquirir.



¿Qué ocurre cuando llega el segundo hijo y no disponemos de una segunda habitación para él? ¿Y si además ambos niños son de sexos distintos? Por no hablar de si encima se llevan bastante edad entre ellos... Pues no ocurre nada. De hecho, lo que a priori podemos ver como un inconveniente, puede que incluso resulte beneficioso para ellos. Te explico el por qué.


1.-Refuerza el vínculo afectivo entre ellos. Haciéndoles convivir en un mismo espacio a los dos, les ayudas a conocerse mejor entre ellos. Les obligas a enfrentarse a situaciones en las que tendrán que ceder en beneficio del otro, pero también a disfrutar de otras mucho más agradables. Tanto las malas como las buenas, contribuyen a crear lazos de unión entre ellos. Y es que, como bien dice el refrán "El roce hace el cariño".



2.-Fomenta la participación y el trabajo en equipo. El hecho de tener un/a compañero/a con el que compartir las tareas de recogimiento de la habitación, es un aliciente para ellos. Les resulta mucho más fácil colaborar con un hermano a la hora de recoger sus cosas, que contigo. Es lógico, ya que tú eres quien da las órdenes y su hermano/a también tiene que obedecerlas, como hace él.


3.-Les enseña a ser ordenados y a respetar las cosas del otro. Cuando comparten un mismo espacio, debes adjudicar a cada uno de ellos un espacio de almacenamiento para sus cosas: ropa, libros, juguetes y enseñarles las ventajas de encontrar siempre cada cosa en su sitio cuando las necesiten. 

Enséñales a no coger cosas del otro sin obtener su permiso, y demuéstrales con algún ejemplo, qué ocurriría si uno de ellos, o ambos, se saltaran esta norma de convivencia tan importante.


4.-Tú también aprenderás muchas cosas de tus hijos.  Para terminar te diré que para ti, madre o padre, también será beneficioso el aprender con ellos a manejar las emociones que surgen con cada enfrentamiento que exista. Las cosas buenas son fáciles de compartir pero se aprende mucho más de las dificultades. 

Y aunque sean niños y se pasen la mayor parte del tiempo peleándose entre ellos, no hay mejor manera de limar asperezas, y de aprender y educarse emocionalmente, que viéndose en la obligación de convivir con quien están enfadados. Porque al no existir un distanciamiento físico, se ven obligados a relacionarse entre ellos dentro del mismo espacio. 

Por supuesto, y sobre todo al principio, necesitarán de alguien que medie entre ellos para que todo fluya como sería deseable. De eso deberás encargarte tú, y/o tu pareja (si la tuvieras), que es sobre quienes recae la mayor responsabilidad: formarles como personas.

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