La nueva habitación de Iker

Hoy os presento un "remake" en lugar de un amueblamiento. Porque Mª Ángeles y su familia se mudaron a una nueva vivienda y se llevaron con ellos los muebles de su anterior casa. Así que nuesta misión en este caso era adaptarlos al espacio disponible, que no era una habitación fácil precisamente...

El nuevo dormitorio de Iker no tenía ninguna pared a escuadra; ni una sola esquina a 90º, por lo que, cuando los muebles se los volvieron a montar en su nueva vivienda, no había manera de conseguir que encajaran bien.


De manera que nos encontramos con una habitación un tanto caótica, donde no había ningún espacio bien aprovechado y existía una gran cantidad de huecos inútiles entre muebles y paredes. Esto hacía que diera la sensación de desorden, y que no fuera cómoda ni práctica de utilizar. 

De hecho, Iker tenía que "rellenar" el espacio entre su cama y la pared con un peluche de grandes dimensiones para que no se le cayera la almohada por el espacio que quedaba entre el cabecero de la cama y la pared a falsa escuadra sobre la que apoyaba la cama.


Había que aprovechar los mismos muebles que Iker tenía, pero teníamos que eliminar las falsas escuadras de la habitación para que los muebles quedaran instalados en línea recta y así terminar con el desorden visual que transmitía al entrar, y sobre todo, convertirlo en un dormitorio práctico para él.

El primer paso fue alinear con la pared de la entrada el armario, al que le añadimos una regleta en la parte trasera para falsearlo, y así conseguir el ángulo de 90º sobre el que, después, añadiríamos la cama compacta y el arcón zapatero que ya tenía Iker. 

El arcón pasamos a instalarlo en el lado izquierdo de la cama. Para crear un ángulo recto respecto al armario que ya habíamos alineado ante. Le añadimos una encimera que adaptamos a la falsa escuadra, y sobre ella una librería con puertas, que hace las veces de una especie de cabezal, en la que el niño dispondrá de una zona de almacenaje de libros, juguetes y otros objetos.


Para alinear la cama entre el arcón y el armario, instalamos tras ella un cerramiento que además de servir de unión entre todos los muebles, sirve de repisa, a modo de mesilla sobre la que poner una lámpara de noche.



Y una vez ordenado el espacio, añadimos una zona de estudio que, ahora sí, quedaría completamente en paralelo al resto de muebles de la habitación juvenil.
En cuanto a los colores que tendrían los nuevos muebles que añadíamos al dormitorio, preferimos irnos a hacer un pequeño contraste con el color roble de los muebles de Iker, a tratar de imitarlo, ya que el color roble de nuestra carta era ligeramente más amarillento que el que él tenía. 

La elección final para todos los añadidos fuer el tono tierra, que también se añadió a la pared frontal de la habitación, quedando así integrados al máximo todos los cerramientos y falseados que hicimos.

El color blanco en puertas de la librería y cajones de la zona de estudio es el nexo de unión con el anterior mobiliario, ya que Mª Ángeles pintó todos los cajones de cama y armario de ese color.
Y la verdad es que una verdadera artista, porque se han quedado perfectos.

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