El estudio de Amparo

Amparo cuenta con una gran colección de libros en su estudio y había ido comprando librerías conforme iba necesitando más lugar donde almacenarlos. Con el tiempo añadió una mesa para el ordenador con ruedas que no acababa de ofrecer la comodidad necesaria para ella, y así fue tratando de ir sacándole partido al poco espacio disponible. El problema es que, cuando se va improvisando, al final el resultado es un auténtico popurrí de muebles con distinto tamaño, forma y color, y mucho espacio desaprovechado.


Cansada de estudiar entre tanto caos y desorden, Amparo vino a Singulárea en busca de nuestra ayuda. Porque, además de necesitar más espacio para sus libros, y mantener una zona de trabajo para el ordenador, debía añadir una cama que usaría su madre cuando viniera a visitarla. Algo que sucede cada vez más habitualmente, debido a su avanzada edad.






El espacio sobre el que teníamos que trabajar apenas contaba con unos 3 metros cuadrados, por lo que había que recurrir a muebles versátiles que nos ofrecieran la posibilidad de convertir la habitación en un espacio multifuncional, según las necesidades de cada momento.



De modo que la pieza principal tenía que ser una cama abatible, y sobre ella diseñamos una estantería a medida que recorrería las tres paredes del estudio. Había que dejar espacio de paredes libres para colgar algunos pequeños cuadros y otros objetos que Amparo tenía, aunque el diseño está pensado para que la estantería pueda crecer, simplemente añadiendo módulos del mismo tamaño que los ya instalados.


La mesa de estudio se eligió abatible para cerrarla en el momento que se necesite abrir la cama. Por ello, junto a la encimera, se ha instalado un módulo abierto de estantes donde quedara fija la CPU del ordenador, y cuya superficie le servirá para apoyar sobre ella teclado y pantalla del ordenador, cuando la mesa se tenga que cerrar.







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